lunes, 31 de diciembre de 2007

Feliz y movidito 2008!

Y dicho lo cual, me retiro de nuevo a seguir engordando la lorza....

viernes, 21 de diciembre de 2007

Esto se cierra unos días



- No voy desde agosto





- Tengo ganas de ver a la familia






- Porque me toca pasar 3er grado frente a mis padres



¿Qué es eso de "novio"?

Me vuelvo a casa!!!!!!!!!!!!




Por lo que este blog permanecerá cerrado unos días, tras los cuales retransmitiré desde casa, con la lorza bien nutrida, la cuenta corriente tiritando y bebiendo copas a euro.
No coman mucho conejo, que empacha mucho.

QUE PASEIS FELICES FIESTAS!!!!1

Besos de La Nena

martes, 18 de diciembre de 2007

Soy una borderline

(o el día que mi padre me quiso matar)

Resulta que por razones ajenas a Metro (o al menos eso dijeron), mi línea no funcionaba. Llegaba tarde al teatro (y encima yo con las entradas de todas) y recién lelgada a Madrid desde un pueblecito de la sierra, no tenía ni puñetera idea de cómo llegar a Plaza de España en autobús.

Preguntando a paseantes de perritos y viejecillos en chándal y siguiendo a la gente enfadada que habia sido evacuada del metro , logré alcanzar una parada donde paraba un autobús que hacía parada en mi objetivo.
Con la lengua fuera, llegué justo a tiempo.

La obra era “Espinete no existe” de un genial Eduardo Aldán. Memorabilia de nuestra infancia, con risas, cantos (volvimos a cantar a Torrebruno, 20 años después) y con chupachups de regalo en la entrada. Altamente recomendable.

Y tiene un viaje....


A la salida, hubo dispersión entre nosotras, la una con su churri de entonces y la otra para su casa. Me dirigí al metro, y recordé que la línea estaba averiada. Sin comprobar si la habían arreglado, me dirigí hacia donde me dejó el autobús a la ida. Recordaba el número de autobús pero no el recorrido. Era casi medianoche.
Inexplicablemente, comenzó a hacer una ruta que a mí no me sonaba ni de lejos. Me comencé a agobiar en el autobús y cuando creía que me empezaba a sonar una de las calles, solicité la parada.

Me bajé y comencé a caminar hacia donde pensaba que estaba mi calle.
Nada me sonaba. Ni el nombre de las avenidas, ni de las plazas. Ningún comercio familiar. Estaba perdida, pasaba medianoche y me encontraba sola por calles desiertas.




Me encanta mi barrio


Lo peor fue cuando la calle por la que iba desembocó en una plazoleta, donde me ofrecieron droga 3 veces, y me soltaron improperios en 17 idiomas distintos. Tenía dos posibilidades:

- Llamar a mis amigas, que son GPS andantes y en seguida ubicarían la zona.
- Correr sin rumbo con tacones hasta encontrar a cualquier paseante de perros que me indicara cómo llegar a mi casa. (Opción pelin almodovariana, pero posible)

La primera fue desechada por las horas y porque cada una tenía planes bastante tentadores como para joderles la noche.
La segunda, por razones obvias. Almodóvar no rondaba la zona para rodar mi cara de angustia mientras corría a través de calles desiertas.

Decidí, con dos cojones, llamar a mi padre que al día siguiente curraba, y estaba plácidamente durmiendo a 600 kms del punto en el cual me encontraba para que se levantara, encendiera el PC y a través de un callejero de Madrid me fuera indicando cómo llegar a mi casa.




Lo sé, gente.
Pa matarme.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Dudas de a pie

Desde hace unos días me rondan una serie de preguntas que a día de hoy no he sabido responder. Pensamientos, flashes mentales, cuestiones que turban mi paz interior, me provocan noches en vela y hacen que tenga un tic en el ojo izquierdo.


¿Alguien sabe la cantidad exacta de laca que necesitará Nati Abascal cada vez que vaya a alguna fiesta a beberse la totalidad de champán del catering?



¿Que c**o hace Valentino?



¿Cómo cojones se hacen las líneas rojas de las pastas dentífricas? ¿Y las que son tricolores? ¿Qué me dicen?




Esto es un X-file como la copa de un pino


El se autoproclama a bombo y platillo una estrella internacional... pero ¿alguien ha visto una actuación en directo de Joaquín Cortés?



Joaquín Cortes, aquí y en la China


¿Dónde se compró el joyerío la mujer de Farruquito para la boda?




Máma, tas pasao con la coronica, máma


¿Me puede alguien responder debido a qué situación empírica o alineación de los astros, cuando resuelves algún mega-marrón en el curro tu jefe NUNCA está?




NO te digo ná y te lo digo tó!!!


¿Es cierto que siempre que tengas prisa y te pidas un té para llevar SIEMPRE te tocará el camarero nuevo en su primer día?



Nenico, ponte el cartelico en la frente y si eso ya le pido a otro.


¿Existe Paris Hilton? ¿Alguien la ha visto?



A ver tú la del chándal poligonero: dos pasadas de cera, la enjuagas y me lo aparcas en la puerta del chalete.


¿Se puede certificar con exactitud la edad de La Chunga, Sara Montiel o Marujita Diaz sin necesidad de realizarles las pruebas del Carbono 14?




NO TENGO PALABRAS PARA LOS PIES DE FOTO
Y la más inquietante:
¿Por qué me cae especialmente simpática esta mujer?
Apelo a vuestro criterio y sapiencia para que me deis respuestas sensatas a éstas cuestiones que me tienen en vilo.
Os lo pido por favor.
Ayudadme.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Un quicky

Me voy de puente STOP Peinado de peluquería STOP Baúl de la Piquer STOP Botas de chúpamelapuntalámemeeltacón STOP Mascarilla de pepino echada STOP el Ipod STOP vestidillosvarios para el invierno catalán STOP os veré las caras a un par de vosotros STOP a otro le veré más cosas STOP tengo un problema gordo STOP llevo tres días con esta cancion en la cabeza:




Le pediré que me la cante STOP fijo que se la sabe STOP

Pasad buen acueducto.
CORTO Y CIERRO

domingo, 2 de diciembre de 2007

Ventajas de estar más cerca de los 30 que de los 20

- El color rojo de labios te queda elegante, no putón verbenero. Además ya no hará falta que te los pintes a escondidas en el ascensor de tu edificio. Tus padres te podrán ver así.


Son 50 y la cama, Nene

- Cuando haces la compra, ya no te da vergüenza llevar el papel higiénico. Por fin te has dado cuenta que la gente NO te mira raro, porque lleves un paquete de 36 rollos


Bueno, si compras éste igual si te miran....


- Ya no consideras una cena tranquila con tus amigas como un “aburrimientode nocheporquenohemossalido”. Es más, a veces lo prefieres.


- Comienzas a ponerte ropa con la que no te cuesta respirar para salir. Se acabó (afortunadamente) la obligación de ir enseñando ombligo para que te consideren atractiva. La ropa de TU TALLA también es bonita y ligas con ella. Mucho.


Esto...... ¿es necesario?


- Quizás ahora descubres para qué leches hiciste una carrera universitaria.
- Entrar a Bershka no es una obligación, es una excepción. Ya no hace falta seguir los patrones estéticos de su escaparate. Por suerte.


Despropósitos estéticos!!!!


- Los treinteañeros pasan de ser unos viejos salidos, a gente bastante interesante con la que poder compartir una copa ( o algo más)



Por poner....


- La resaca ya es una excusa razonable para no ir a comidas familiares los domingos.

Es tu cara de resaca o de haber dado positivo en el Predictor?


- Si lloras mientras ves una película, ya no vas al baño corriendo; te quedas frente a la pantalla e incluso pides clínex y te suenas vigorosamente.


- A veces te sorprendes viendo un documental de la 2, y encima, te gusta!

Documentales de dinosaurios, un clásico entre los clásicos

- Y ya no hace falta estar enferma para que te apetezca estar toda una tarde de domingo bajo la manta y viendo el melodrama de Antena 3!!!!!!!
Y es que, con el paso del tiempo, no todo van a ser desventajas!

lunes, 26 de noviembre de 2007

Atención al cliente

Trabajar cara al público es complicado.
En eso supongo que estamos todos de acuerdo.
Personalmente, la parte que más cuesta es la “Atención al cliente”, sobre todo si trabajas en una gran superficie.

Mis primeros trabajos consistieron en eso, en trabajar cara al público en un hipermercado; primero como patinadora (si! Que pasa?), luego sentada en caja y finalmente en el Dpto de Información y reclamaciones.
Esto último te daba cierto status y cierta superioridad sobre las cajeras que trabajaban sentadas en caja; pero era un arma de doble filo. En ese puesto tenías que vertelas con todo tipo de clientes enfadados por una mala atención dentro de la tienda, por un mal cobro en caja o para poner una reclamación porque se nos ha agotado un producto de catálogo o porque simplemente tiene ganas de molestar.

Debíamos tener una paciencia infinita, una sonrisa permanente y una exquisitez en el trato dignas de una geisha. Todo para que el cliente se fuera satisfecho y volviera.

Pero donde más me escocía tener que darle la razón, porque el cliente SIEMPRE tenía la razón , era con las devoluciones. Intentaban colarnos todo tipo de artículos: teclados de Spectrum dentro de una caja de Playstation 2, películas y cds usados, devoluciones sin ticket o fuera de fecha, cajas registradoras después del verano (y recordando el careto del tío porque era el que te había servido los chopitos a la plancha en el chiringuito de turno), tiendas de campaña con chicles pegados dentro, colchonetas de playa con alquitrán pegado, libros de texto forrados y con el nombre del niño puesto alegando que se han equivocado de edición... en fin, innumerables episodios que el paso del tiempo han hecho que (afortunadamente) se hayan ido borrando de mi mente.




Yo tenía mas o menos esta pinta



Sin embargo hay tres momentos míticos en mi carrera de “azafata de información” (que eso ponia en nuestra chapita) que los tengo bien agarrados a mis neuronas y que, por mas que lo intento no logro olvidarme de ellos, ahora entenderéis por qué:

3.

Era 2 de Enero , las fiestas ya habían pasado y esto se notaba en que los carros eran más pequeños pero la zona de juguetes estaba a rebosar, los clientes dandose codazos por pillarse la Barbie amazona, la perrita Daisy o cualquier chorrada que sus hijos destrozarían antes de volver al cole. En el Dpto. de Información estabamos razonablemente tranquilas. De pronto, vemos a acercarse a un tipo de mediana edad con una pata de jamón prácticamente pelada. Nosotras nos miramos , y como le vimos pinta de chulo pues decidimos con la mirada que le atendería yo. Le saludo con educación y me dice de muy malas formas que el jamón le ha salido malo. Yo le miro como que no le he entendido muy bien, y luego miro lo que quedaba del jamón. Me repite de manera muy impertinente que el jamón está malo y yo le solicito el ticket. Ese mismo día se cumplia el día 15 desde la compra (límite que poníamos para las devoluciones), y decidí echarle un vistazo a la pata de jamón. Para un cocido que estaba; lo cual le indico amablemente al cliente.



¿Qué culpa tiene el cerdo?

El decide insultarme, diciéndome que si estoy sorda, que si no entiendo el español y que quiere el dinero que pagó por su jamón. Le digo que el dinero no se lo voy a devolver. El me dice que se lo tengo que devolver por Ley, que está dentro de los 15 días y presenta el ticket de compra. Mi mente se acelera y le espeto:
Y donde está el resto del jamón? No le puedo devolver un artículo que no ha presentado al completo.
Yo ya me envalentono y mientras me insulta llamo a la patinadora para que se lleve la raquítica pata de jamón para que la pesaran. Concluí con un: Lo que voy a hacer es devolverle la parte del jamón que ha traído, dependiendo del precio que tenga ese jamón. Y si no le importa me deja de insultar, que bastante tengo con estar aquí un dos de enero y soportar a gente como ud.
Tan pronto vino la patinadora con el jamón pesado ( Le costó unos 50 € y le devolví 17, 24) le dí el dinero y me despedí con un : Feliz Año y la mejor de mis sonrisas.



2. Un sábado por la tarde. Todo atestado de gente. Sólo veía gente desesperada por que le atendiéramos pero éramos solo tres chicas con dos manos. Me llega una señora metrocincuentona, con su permanente hecha en casa y con cara de mal follá (no mala follá, no confundir) con un tambor de detergente abierto. Le digo que qué ocurre y me dice que no le lava bien la ropa, que no le quita las manchas. Yo, ojiplatica le pido el ticket y me dice que no lo tiene. Pero que lo compró como hace una semana. Yo le digo que no puede ser, que el tambor está a la mitad y que era prácticamente imposible haber usado tal cantidad de detergente en tan poco tiempo y que sin ticket no puede hacer nada. Ella comienza a graznar y a despotricar contra mí contra la empresa y contra el centro comercial en general y exige llamar a la encargada. Yo ya, chula como pocas, le digo ¿quiere verla? , ¿a la encargada?. Si señorita. Total que , le doy la vuelta a mi chapa de “azafata de información” , y descubro la de “Encargada”. Y le digo: “Pues buenas tardes”.
Cogió su tambor medio vacío y se largó.



Para mí que dentro no había detergente, que era una traficante

3. La mejor.
Era verano. Agosto para mas señas. Todas mis amigas en Feria y yo puteada toda una tarde en ese infierno y con la mente en los whiskies de después en el garito de turno. Me llega una goooooorda, así con muchas oes, con una bolsita de plástico que contenía algo húmedo y pequeño. Se apoya en el mostrador como puede, ya que había varios clientes esperando turno. Me dice que quiere devolver un bikini, que no le está bien. Abro con cuidado la bolsa e intuyo un bikini. Húmedo. Vuelco el bikini al mostrador. Le indico que está húmedo y me dice que ha estado hoy en la playa. Yo la miro con cara de poker. Lo examino con cuidado. De repente lo empujo con la manga de la camisa y lo vuelvo a meter en la bolsa.


Hasta esta señora era más aseada que mi clienta.


No se lo puedo devolver.
¿Por qué no?
Porque no , señora.
Tengo el ticket, señorita, me lo tiene que devolver.
Señora que me da igual el ticket. No se lo voy a devolver.
La señora se pone furiosa, y me dice que si esta dentro de los 15 días y con el ticket que porqué no se lo devuelvo.
Entonces es cuando tomo aliento, cojo con asco la parte de abajo del bikini, le doy la vuelta y le digo : No se lo devuelvo por esto. Entonces es cuando le muestro a ella y al resto de la concurrencia un zurraspo como la copa de un pino.
Muy digna ella, y más roja que el tomate, coge su bikini su bolsa y se fue por donde vino.



Este episodio fue muy jaleado en los corrillos del super, y creo que ya ha llegado al nivel de leyenda urbana por los supermercados de la provincia.

jueves, 22 de noviembre de 2007

PPolvo

Era un increíble domingo de primavera. El sol entraba entre las cortinas y me desperezaba abrazada al Morcillas tras una noche de sábado repletita de alcohol y diversión.

Hacía calor y subí aún más la persiana y abrí de par en par la ventana para que entrara el aire fresco que sustituiría a nuestro olor a resaca.

La conversación se hace cada vez más intrascendente al tiempo que salpico sus frases con besos y él interrumpe mi risa nerviosa con lametones fugaces en mi boca.

Comienza la acción con caricias, besos , mordiscos y miradas de deseo. No había nadie en casa, por lo que podría dar rienda suelta al deseo contenido de noches anteriores.
Todo va sobre ruedas y voy notando que el placer va apoderándose de mi cuerpo, comenzando con la entrepierna, subiendo por mis caderas, pasando por mis pechos y llegando a mis labios.
Le susurro al oído que no pare, mientras le acaricio los rizos de su pelo, araño el tatuaje tribal de su espalda y me muerdo el labio inferior.

Jaleo en el exterior, que no impide que sigamos a lo nuestro, ajeno al bullicio de una calle concurrida.
Continuamos comiéndonos el uno al otro, sin más deseo que el disfrutar y hacer disfrutar.

De repente, paramos. Los dos a la vez.
Algo había sucedido. Algo habíamos oído.
Oh, no




Domingo pre- electoral y los partidos quemaban sus últimos cartuchos para ganar votos. 11 de la mañana, mi ventana totalmente abierta, ese soniquete de fondo y los dos totalmente desnudos mirándonos con cara de pasmarotes.

Evidentemente, la líbido bajó hasta quedarse varios grados bajo cero y nos costó mucho volver a empezar.

Pero ésta vez nos aseguramos que nada ni nadie nos fuera a interrumpir